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Los 17 de octubre en el discurso presidencial de Cristina Fernández de Kirchner

October 17 in the presidential speeches of Cristina Fernández de Kirchner

Francisco Matías Schaer

Universidad de Buenos Aires

(Argentina)
franciscoschaer@gmail.com

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Resumen

Desde 2003 el gobierno de Néstor Kirchner tuvo el desafío de persuadir a diferentes sectores del peronismo, en la búsqueda de garantizar el consenso y la gobernabilidad en el país. Luego de vencer a sectores disímiles en 2005, logró dos años después la victoria de Cristina Fernández de Kirchner como primera mandataria. En este marco, a partir del conflicto suscitado por el incremento en las retenciones al agro en 2008, el gobierno debió definir un discurso que recuperara determinadas categorías del imaginario peronista y pudiera validar su posición al interior del partido de gobierno y con el resto de la sociedad. En este trabajo se analizan algunas estrategias del discurso en relación a las referencias al 17 de Octubre, en un interés de abordar las representaciones sobre un acontecimiento histórico y fundacional para el peronismo, lo que implica una interpretación del peronismo, y de qué modo estas referencias pueden tener un uso estratégico en legitimar la autoridad del enunciador. En el trabajo se considerarán los aportes de la tendencia francesa del Análisis del Discurso, principalmente a través de las categorías de escenas validadas y escenografías.

Palabras clave: Análisis del discurso – enunciador político – escenas convalidadas – escenografía.

Abstract

Since 2003 the government of Néstor Kirchner had to persuade different sectors of Peronism, seeking to secure consensus and governance in the country. After defeating dissimilar sectors in 2005, obtained two years after the victory of Cristina Fernández de Kirchner as president. In this framework, since the conflict sparked by the increase in taxes on the agricultural sector in 2008, the government had to define a discourse recover certain categories of Peronism imaginary and validate their position within the ruling party and the rest of the society. This paper discusses some strategies of discourse in relation to references to October 17, in an interest to address the representations on a historic and foundational date for Peronism, which implies an interpretation of Peronism, and how these references may have a strategic use to legitimize the authority of the speaker. In the paper we consider the contributions of the French tendency of discourse analysis, mainly through the categories of convalidated scenes and scenography.

Keywords: Discourse analysis – political speaker – convalidated scenes.


Introducción

El análisis de las representaciones del 17 de octubre de 1945 ha constituido un objeto de interés para múltiples investigaciones interdisciplinarias. Las movilizaciones callejeras y la consagración de un nuevo liderazgo carismático han sido abordados desde distintos enfoques antropológicos, sociológicos e historiográficos, en una problematización de los modos de legitimación de la autoridad y de la figura de Juan Domingo Perón en el contexto determinado por el surgimiento de la principal hecho fundacional para la construcción del “dispositivo de enunciación peronista” (Verón, 2004). Al respecto, Carlos Altamirano sostiene:


el 17 de octubre, la “revolución de los descamisados” rubricó esta instancia de inflexión igualitaria y afianzó en el nuevo movimiento, que ya comenzaba a llamarse peronismo, la sensibilidad populista que sería una de sus rasgos distintivos. Un nacionalismo de masas, popular, afín con el carácter de la fuerza política naciente, tomó la primacía sobre cualquier otra variable del pensamiento nacionalista. (Altamirano, 2001: 37-38)

    Desde la perspectiva de Federico Neiburg (2003), la relevancia de la conmemoración del 17 de Octubre debe ponerse en relación a lo que Max Weber denomina la “rutinización del carisma”, al resaltar las recreaciones de la ocupación simbólica y la situación extraordinaria en un reconocimiento de la “nueva autoridad carismática”. Como muestra de ello, el autor señala que en el primer aniversario se realizó una concentración popular en Plaza de Mayo, y el propio Congreso de la Nación convirtió el 17 de octubre en feriado nacional, disponiendo, hasta el golpe de estado que derrocó a Perón en septiembre de 1955, un ritual específico de conmemoración para cada año.
    Marcela Gené afirma, en el mismo sentido, que


el 17 de Octubre, si bien es una fecha original del peronismo en sentido estricto, fue eliminando gradualmente todo trazo de espontaneidad desde 1945, hasta cristalizar en un ritual enteramente controlado y organizado por el Estado en los años 48-50, significaba en el calendario político la recreación del vínculo del Líder y su pueblo, base simbólica de su legitimidad. (Gené, 1997: 185)
en 1951, la celebración de Octubre estuvo dedicada a la agonizante Evita; en adelante, el “Día de la Lealtad” serían jornadas de duelo en su memoria. Con el correr del tiempo, las tensiones políticas ya no dejaban demasiado espacio para el festejo. Otra “fiesta”, la del país, también terminaba. (Gené, 1997: 191)

    El 17 de octubre de 1945 significa una escena fundacional de enunciación en la legitimación del dispositivo de enunciación peronista en cada período histórico. Como sostiene Eliseo Verón, el 17 de Octubre constituye una fecha clave


porque fue allí que se constituyó la relación Perón / Pueblo: los que habían sido trabajadores adquirieron una nueva identidad como pueblo y como pueblo peronista; la operación por la que se constituyó ese nuevo actor social y político fue simultánea con la prueba de que el pueblo también había elegido a Perón. (Verón, 2004: 51)

    De este modo, a partir del problema de la función política de las conmemoraciones en los mecanismos de legitimación social, nos centraremos en este trabajo en los modos de referenciar las distintas representaciones del 17 de Octubre en el discurso de Cristina Fernández de Kirchner en el marco de cada situación social específica.
    ¿Cuáles son las representaciones que se construyen al interior del discurso presidencial sobre el 17 de octubre de 1945? ¿En qué medida estas referencias implican la construcción del ethos “peronista” de la Presidente, dotándola de autoridad para legitimar las representaciones del imaginario peronista en relación con la figura presidencial?
    El objetivo específico de este trabajo consiste en analizar las estrategias discursivas puestas en funcionamiento para la construcción de la figura presidencial en sus modos de enunciación, a partir de las referencias al 17 de octubre de 1945, a las figuras de Eva Perón y Juan Domingo Perón. Por este motivo, hemos considerado como corpus del análisis los distintos discursos pronunciados por Cristina Fernández de Kirchner en ocasión de la conmemoración del 17 de Octubre en el período 2008-2011. De este modo, desde la perspectiva del análisis del discurso, en función principalmente de los aportes de las tendencias francesas del análisis del discurso, nos interrogaremos


antes que nada por el género del discurso, los roles socio discursivos que implica, los registros de lengua que moviliza, las relaciones en el espacio público y el funcionamiento de ese género (…), aprehender el discurso como articulación de un texto y un lugar social, es decir que su objeto no es ni la organización textual ni la situación de comunicación, sino aquello que los anuda a través de un modo de enunciación. (Maingueneau, 1999: 65)

    Asimismo, se analizarán las marcas discursivas en referencia a la construcción del ethos presidencial centrándonos en un análisis de los deícticos, teniendo en cuenta que “a través de la enunciación se muestra la personalidad del enunciador” (Maingueneau, 2007: 90). Nos referimos a una “manera de decir” que se corresponde con una “manera de ser” siempre construida, tanto en el discurso presidencial como en el discurso de los medios. El discurso remite y es asumido por una imagen del sujeto, que se plantea como “fuente de localizaciones” personales, temporales, espaciales e indica qué actitud adopta respecto de lo que dice y de su co-enunciador. (cfr. Maingueneau, 2007: 45). Por último, y considerando la extensión limitada del presente, nos centraremos en el análisis de las escenas validadas al interior del discurso en relación al 17 de octubre de 1945, que pueden definirse como “las ya instituidas en la memoria colectiva, ya sea a título de ejemplo valorativo o de modelo valorizado. El repertorio de las escenas disponibles varía en función del grupo focalizado por el discurso” (Maingueneau, 1995: 84). De este modo, “la escena validada es a la vez exterior e interior al discurso que la invoca. Es exterior en el sentido de que la preexiste, de que lo sobrepasa, pero es igualmente interior en la medida que ésta es también un producto del discurso” (Maingueneau, 1995: 85).


1. Las tensiones entre el “peronismo” y el “kirchnerismo”

El 25 de mayo de 2003 asumió el gobernador de Santa Cruz, Néstor Kirchner, la Presidencia de la Nación. La excepcionalidad de la elección presidencial había consistido en que compitieran, en el marco de un país en default con depresión económica e indicadores de desempleo masivos, tres candidatos que se autodefinían “peronistas”. Así, los dos candidatos con mayores posibilidades de ser electos, Carlos Menem y Néstor Kirchner, se enfrentaron en primera vuelta, obteniendo el primero una victoria limitada, debiéndose presentar ambos a segunda vuelta. Como sostiene Julio Godio (2006), “si se sumaban los votos de sus tres candidatos, el peronismo alcanzaba el 59.1% de los sufragios. Esto demuestra que, nuevamente, el peronismo era la fuerza mayoritaria, aunque como organización política el Partido Justicialista se encontraba debilitado.” A partir de la primera vuelta, se habían conformado “dos bloques partidarios enfrentados ideológicamente: una alternativa neoconservadora-liberal (Menem) y una alternativa nacionalista neodesarrollista de tipo keynesiana (Kirchner).” (Godio, 2006: 29-30).
    La renuncia de Carlos Menem al ballotage no implicaba un conflicto en términos legales, sino más bien un desafío para la legitimidad de las nuevas autoridades (Godio, 2006), y al mismo tiempo, un incierto proceso de recomposición de la autoridad sobre un “peronismo” fragmentado que pudiera disponer el nuevo presidente.
    Con el proceso electoral, la debilidad del Partido Justicialista evidenciaba la permanencia de distintas corrientes políticas confrontadas, que en efecto ya venían de conflictos al interior del peronismo a partir del “tránsito de una concepción ‘movimientista’, que se basó en la articulación de un conjunto heterogéneo de organizaciones sociales, y se orientó hacia una concepción tendencialmente ‘partidaria’” (Martucelli y Svampa, 1997: 133). Así, el peronismo se convirtió en “teatro de conflictos talla entre los sindicatos y el partido”:


fue operándose así el pasaje del neto control del partido por los sindicatos, como sucedió durante la campaña electoral de 1983, al autocontrol del partido por los “renovadores”, y más tarde, con Menem, a la separación y subordinación de los sindicatos al partido. (Martucelli y Svampa, 1997: 134)

    La derrota electoral del Partido Justicialista frente a la Alianza en 2001 significó, además del giro electoral ante la necesidad de cambio luego de la década menemista y especialmente ante una situación crítica en los últimos años del gobierno de Carlos Menem, un mensaje hacia el interior del Partido Justicialista, en tanto esta derrota representaba también el resultado de disputas de poder que mantuvieron Carlos Menem y Eduardo Duhalde por el control partidario.
    Esta lógica de confrontación al interior del Partido Justicialista volvió a suceder luego de 2003, dado que con la asunción de Kirchner no se logró articular la unidad partidaria. Las crecientes diferencias del Presidente con el ex presidente Eduardo Duhalde y la senadora Hilda “Chiche” Duhalde quedaron evidenciadas en las elecciones legislativas de 2005, en las que se impuso la candidatura de Cristina Fernández de Kirchner por la Provincia de Buenos Aires.
    Cuatro años después de la asunción de Néstor Kirchner, habiendo propuesto en primer término una “transversalidad” política para luego presentar lo que se llamó la “Concertación Plural” con sectores del radicalismo, el oficialismo propuso la candidatura de Cristina Fernández de Kirchner para la Presidencia de la Nación, dejando de lado las posibilidades de reelección del primer mandatario, aunque las encuestas exhibieran altos niveles de adhesión popular. La candidata del Frente para la Victoria consiguió una clara victoria en las elecciones presidenciales, con cerca de 20 puntos de distancia sobre la segunda, Elisa Carrió. En tercer lugar se ubicó el ex ministro de Economía, Roberto Lavagna, que contaba con el apoyo de sectores justicialistas “disidentes” al kirchnerismo.
    A meses de la asunción de Cristina Fernández de Kirchner, inesperadamente, el gobierno debió afrontar desde el 12 de marzo de 2008 un conflicto con un sector productivo, ante la declaración de un paro agropecuario convocado por las cuatro entidades que nuclean el sector empleador de la actividad agropecuaria (la Sociedad Rural, Confederaciones Rurales Argentinas, la Federación Agraria Argentina y CONINAGRO), con un bloqueo de las rutas, en un conflicto que duró 129 días. Como sostiene Julio Godio,


más allá del reclamo puntual de los ruralistas por una disminución de las retenciones (…) el paro agropecuario se convirtió en un factor de reaglutinación política de la sociedad, en sus diferentes tendencias y sectores sociales, y un elemento central para el debate sobre el modelo de desarrollo económico social del país. (Godio, 2008: 147)

    La discusión en el Congreso Nacional de distintos proyectos de ley para regular las retenciones desencadenó una decisión inesperada al interior del oficialismo: el Vicepresidente Julio Cobos, de extracción radical, desempató la votación en contra del bloque oficialista y a favor de las entidades agropecuarias.
    Este acontecimiento implicó que en distintos actos organizados por sectores adherentes al Gobierno Nacional realizados con posterioridad al conflicto, el Vicepresidente sea señalado por un comportamiento “desleal” al proyecto de gobierno y por no haber respetado la voluntad del sufragio popular.
    En esta situación, la conmemoración del “Día de la Lealtad” encontraba en 2008 a un Partido Justicialista fragmentado, con sectores que habían manifestado abiertamente su oposición al Gobierno Nacional en pleno paro agropecuario meses atrás, y a un oficialismo que recuperaba en el discurso presidencial sentidos asociados al imaginario peronista.
    En este marco, la jornada de conmemoración del 17 de Octubre sucedió en tres actos: el acto oficial, teniendo como única oradora a la Presidente; el acto político del Partido Justicialista y el acto del peronismo “disidente”. El primero de ellos, el acto oficial organizado por el Gobierno Nacional, sucedió en la localidad de Los Polvorines, en el estadio de San Miguel, en territorio bonaerense. Además de anunciar la construcción de siete hospitales, la Presidente se refirió al 17 de Octubre. [1] El segundo acto respondió a una convocatoria política del ex presidente Néstor Kirchner, organizado en la ciudad de Paraná. El acto estuvo dirigido principalmente a miembros del Consejo Nacional del PJ. [2] El tercer acto correspondió al peronismo “disidente”, realizado por los “díscolos”, organizado por ex gobernador Busti, en un acto al que concurrieron los principales dirigentes del peronismo “disidente”, en el cual fueron oradores el diputado Francisco De Narváez y la senadora Hilda “Chiche” Duhalde, ambos críticos al Gobierno Nacional.
    El acto oficial en conmemoración del 17 de Octubre definía una escena de enunciación política en función de determinadas reglas y condiciones. En materia de comunicación política, Jacques Gerstlé sostiene que:


La didáctica y la polémica son dos opciones retóricas actualizables del discurso político al igual que la elección entre contenidos planteados o presupuestos. (…) la utilización estratégica de las normas de comunicación (normas situacionales, discursivas, conversacionales) revela asimismo la manera en que los interlocutores interpretan sus roles de comunicación para calificarse o descalificar a su adversario. (Gerstlé, 2005: 27)

    En este punto, ante esta situación excepcional, nos interesa centrarnos en el discurso de Cristina Fernández de Kirchner, en las condiciones del contrato de comunicación de la palabra presidencial (Charaudeau, 2009) ante una coyuntura que presentaba una dispersión en las conmemoraciones, debía realizar una apuesta de legitimación de su enunciación “peronista”, y en este punto, el 17 de Octubre resulta una fecha crucial para analizar las estrategias discursivas.


2. “Aquel” 17 de octubre fundacional (2008)

Al analizar el discurso presidencial correspondiente a la conmemoración de 2008, se observa una estrategia de establecer una polémica en relación al comportamiento del Vicepresidente Dr. Julio Cobos. En el “Día de la Lealtad”, este valor aparece asociado a respetar determinadas prácticas y conductas en una democracia.
    El enunciador establece un principio (“siempre”) desde el componente didáctico, pone de manifiesto y califica a un tercero que alude en el plural “los dirigentes”, ubicándose por fuera del colectivo de “los que traicionan el voto popular”.


Una lealtad que siempre, como todas las lealtades son a dos puntas, no existe lealtad de un solo lado, existe lealtad del pueblo que reconoce en los dirigentes que los representan y que lo defienden a sus verdaderos representantes. Y existe lealtad en los dirigentes, cuando estos no traicionan el voto popular y defienden el proyecto por el cual fueron votados.

    En este sentido, el valor de la “lealtad” se construye como una palabra maestra (Balibar, 1995), en tanto es


    invocada a título de garantía o de fundamento para la veracidad, la autenticidad, la validez de un discurso, de una práctica, de un tipo de vida, de una obra (es decir, como principios de afirmación de las verdades, y como criterios de distinción de lo verdadero y de lo no-verdadero). (Balibar, 1995:58)

    Nos interesa en este punto el valor de la palabra maestra “lealtad”, dado que aquí siguiendo a Balibar, el nombre de la verdad vacila entre el sustantivo y el adjetivo (la verdad y lo verdadero), entre el singular y el plural (la verdad y las verdades). El enunciador, al reconocer el valor de la “lealtad” como fundamento de validez de un discurso, de quién “no ha traicionado al pueblo”, y así puede reconocer a “los trabajadores” y a los “miles de argentinos”. Sólo un enunciador leal a sus principios puede respetar la voluntad del pueblo y representarlo.
    También en relación a este punto, los aportes de Chaim Perelman y Lucie Olbrechts-Tyteca lo relacionan al cambio,


tal vez, la necesidad de apoyarse en valores abstractos esté vinculada esencialmente al cambio. Estos valores manifestarían un espíritu revolucionario. (…) Quizás la necesidad de cambio, en Occidente, haya animado al empleo de los valores abstractos en la argumentación, pues se prestan mejor para plantear incompatibilidades, la formación de nuevas concepciones sobre estos valores. Así, sería posible una vida intensa, una refundición incesante, una remodelación constante de los valores. (Perelman y Olbrechts-Tyteca, 1958: 139)

    Con respecto al 17 de Octubre, se construye una referencia en el discurso presidencial a partir del uso del demostrativo determinante “aquel, señalando una distancia del acontecimiento con respecto al hablante y al oyente, recuperar verdades de la lealtad.


recordar el 17 de octubre nos remite siempre a un valor, al valor de la lealtad. Muchas veces se confundió la lealtad y se pensaba que los trabajadores y el pueblo argentino habían salido, aquel 17 de octubre, a buscar a un coronel del pueblo, porque ese coronel del pueblo les había dado cosas, creían que la lealtad era un sentimiento que solamente puede expresarse a través del interés personal. Pero la lealtad de los trabajadores, en aquel 17 de octubre, tuvo que ver y tiene que ver también con la coherencia de los propios intereses, no de los individuales, sino de los colectivos.
    Aquella tarde del 17 de octubre, cuando miles de argentinos se volcaron a las calles, el peronismo no existía como partido, ni como movimiento, fueron a defender sus derechos en coherencia absoluta con la defensa de los intereses de los más humildes: de los trabajadores, de los artesanos y entonces tenemos que rescatar los argentinos el valor de la lealtad, no como seguidismo político, sino como reconocimiento de la defensa de los intereses populares.

    Como se observa en los fragmentos anteriores, el 17 de Octubre se construye en relación a dos concepciones. Por una parte, son “los trabajadores”, quienes ayer y hoy tienen coherencia de los propios intereses colectivos; siendo los actores protagonistas de “aquella” jornada histórica y entendiendo al “peronismo” en esta concepción como un “movimiento político que representa a los trabajadores”. [3]
    Por otra parte, el 17 de Octubre se pone en relación con la manifestación de “miles de argentinos con lealtad a la defensa de los intereses populares”, el “peronismo” se define aquí como una “respuesta argentina a un mundo dividido”, no está sujeto únicamente a la generación de un colectivo en particular (“los trabajadores”). Esta “respuesta política, social y cultural” se recupera desde el ideario del Gobierno Nacional.


Hoy, argentinos y argentinas, esa respuesta política, social y cultural cobra más vida que nunca, cuando se derrumban los paradigmas del individualismo, de la especulación resurge, con más fuerza que nunca, nuestras ideas. Pero no son ideas que sean excluyentes de otros argentinos, porque en este camino, en esta larga historia, que hemos hecho, desde aquel 17 de octubre de 1945, hemos hecho también muchos aprendizajes, hemos comprendido que con nosotros solos no basta, que es necesario convocar a todos los argentinos y a todas las argentinas que crean en la Patria, que crean en la Nación, en la producción, en el trabajo, en la educación, en la salud y en la cultura.
    Y en estos años que han corrido desde el 25 de mayo del año 2003, hemos podido demostrar que aquellas ideas que algunos acusaban de nostálgicas y del pasado, supieron reconstruir el tejido social y productivo argentinos y devolverles dignidad, educación y trabajo a todos los argentinos.

    Las referencias a los “aprendizajes” sucedidos desde el 17 de octubre de 1945 se relacionan, al mismo tiempo, a la construcción de un enunciador reflexivo, que comprendió que “con nosotros solos no basta”, para desde este lugar de humildad “convocar a todos los argentinos”.
    La defensa de las “ideas” peronistas se construye como una regularidad en diferentes pasajes del discurso. Es la demostración de estas ideas, la “lealtad” a estas ideas, lo que implica que el gobierno se pueda considerar intérprete y “realizador” del ideario “peronista”, estas verdades del ayer en el hoy funcionan legitimando la construcción de un proceso “fundacional” para la Argentina.


Hoy el mundo enfrenta desafíos tan fuertes como en aquel momento y aquí estamos nosotros parados frente a la historia para tener la respuesta de construir junto a todo el pueblo la profundización de este modelo que nos va a exigir a todos los argentinos tener en claro cuáles son los intereses que tenemos que defender y representar, porque también, muchas veces, por cosas que pasan, sectores sociales confunden sus intereses y terminan sirviendo a los intereses de pequeñas minorías.
    Por eso, digo es fuerte y es necesario que todos comprendamos el momento histórico que estamos viviendo, diferente a aquel 17 de octubre, pero tan fundacional en la Argentina y en el mundo como fue aquel movimiento histórico.

    En la construcción de un “nosotros inclusivo” (“los argentinos”), el enunciador puede asumirse “parado frente a la historia” (en un enunciador que toma distancia y puede reconocer sus aprendizajes) y, apelando al paradestinatario, avanzar en una “respuesta de construir junto a todo el pueblo”. En el segundo fragmento, el enunciador identifica una coincidencia al comparar “aquel” 17 de Octubre y el momento actual, marcando el aspecto “fundacional” que implica para el país.
    La construcción del ethos presidencial se referencia en la figura de Eva Perón, en su comparación a partir de su carácter de género, pero desde su lugar, el lugar de Presidente de la Nación. La Presidente hace mención del “inmenso honor” de ser la primera mandataria de los argentinos. Veamos el siguiente fragmento:


Quiero decirles que tengo el inmenso honor de ser la primera mujer Presidenta de los argentinos. Siempre me acuerdo de Evita, ella que no pudo ni siquiera llegar a ser vicepresidente y se lo merecía más que ninguna mujer y tal vez, más que ningún hombre; quiero recordarla en este día en un homenaje, no ya a una mujer militante del peronismo, sino a una mujer argentina, a esa mujer que cambió la vida y la cultura de un país.

    En coincidencia con la estrategia discursiva de vincular el 17 de Octubre a la voluntad de “miles de argentinos” en su segunda concepción, aquí destaca la figura de Eva Perón en tanto “mujer argentina”, lo que implica en la práctica un homenaje de mayor alcance, la adopción de una historia compartida de referencias históricas y liderazgos por sobre el mismo “peronismo”.
    Recapitulando, en el discurso presidencial se construyen dos representaciones del 17 de Octubre, una vinculada al colectivo de “los trabajadores” y su “lealtad” y “coherencia”; y otra asociada a una versión “preperonista”, en la cual son “miles de argentinos” los protagonistas del acontecimiento histórico. Bajo esta segunda concepción, el enunciador incorpora este evento a la historia nacional y establece una similitud en relación al proceso de “profundización de la transformación” que lleva adelante el Gobierno Nacional. Esto es posible en tanto el enunciador toma distancia de la historia, se para “frente a la historia”, y se concibe como resultante de “aprendizajes” que posibilitaron lograr una Presidente “mujer”, lo que es lo mismo que haber legitimado la enunciación presidencial a sí misma por el mismo proceso histórico que referencia en discurso.


3. El testimonio “peronista” (2009)

En junio de 2009 el candidato del Frente para la Victoria, el ex presidente Dr. Néstor Kirchner, fue derrotado por Francisco De Narváez en la Provincia de Buenos Aires. A partir de allí, el peronismo “disidente” había intentado exhibir apoyos a una candidatura presidencial de Eduardo Duhalde, dejando en evidencia una interna política entre sectores oficialistas y disidentes al interior del Partido Justicialista.
    En este marco, el Gobierno Nacional se involucró en dos conmemoraciones: por una parte, los jóvenes K realizaron un acto en la histórica quinta de San Vicente, donde descansan los restos de Juan Domingo Perón desde 2006, y por otra parte, el ex presidente Néstor Kirchner, el gobernador bonaerense Daniel Scioli y los principales referentes del kirchnerismo encabezaron un acto en el Teatro Argentino de La Plata. En este último, la Presidente brindó un discurso en referencia al 17 de Octubre. Un tercer acto fue convocado por el peronismo disidente en el estadio Obras Sanitarias, en el cual fue orador el diputado nacional electo Felipe Solá y la senadora Hilda “Chiche” Duhalde.
    El análisis del discurso presidencial permite observar la construcción de un enunciador que se presenta como “peronista”, se autodefine “compañera de todos ustedes” en una cercanía con el destinatario. A diferencia de 2008, el enunciador reconoce una pertenencia en tanto “compañera” a una historia del peronismo y, al mismo tiempo, que el peronismo es parte de su historia personal.


Hoy, pese al anuncio del locutor, quiero decirles que no va a hablar la Presidenta de la Nación, sino que va a hablar la compañera de todos ustedes, no solo porque hoy es una fecha muy emblemática, 17 de octubre, no solo porque estamos rindiendo homenaje a un compañero como Antonio Cafiero, sino porque además quiero contarles a todos ustedes lo que significa y lo que ha significado en mi vida el peronismo.

    En su alocución, las referencias al pronombre “ustedes” se ponen en relación a la primera dirigencia peronista, de la cual Antonio Cafiero es parte y representa, a quien se le brinda homenaje en el mismo acto, puede dar testimonio vivo de esas ideas y convicciones.
    Por otra parte, el enunciador construye una representación distinta del acontecimiento histórico que había presentado en 2008: aquí Perón “significaba” para los hombres y mujeres “los beneficios sociales negados”. En 2008 se interpretaba que no existía ni peronismo ni movimiento en esos “miles de argentinos”. Por el contrario, en el discurso de 2009 se destaca que “fueron a buscar a ese coronel”, justamente el mismo argumento que refutaba en 2008. Ya no referencia a una “manifestación” que pide por sus derechos, sino más bien un líder que significa el “haber recuperado” esos derechos.


Vos contabas recién Antonio que cantaban ese 17 de octubre esa consigna que ustedes repetían. Es la misma consigna que, muchos años más tarde, miles de jóvenes que se incorporaban a la política por primera vez en su vida y al peronismo, en un mundo y en un país convulsionado, en un país de utopías, en un mundo de ideales también la cantaban. Tal vez con distintas significaciones. Allá en el '45, Perón significaba para los hombres y mujeres, para los humildes, para los trabajadores los beneficios sociales que les habían sido negados, los derechos y dignidades que les habían sido negados y fueron a buscar a ese coronel, como vos bien decías, y cantaban alegres.
    Además, debemos saber que tenemos ideas, como decía Antonio, que vienen desde muy lejos: la dignidad de la justicia social, la independencia económica, pero también debemos saber que con nosotros solos no alcanza y, si no, miremos ese 17 de octubre.

    El 17 de Octubre funciona como demostración del enunciado “con nosotros solos no alcanza”, en coincidencia con el discurso de 2008, convoca a un destinatario más amplio. En simultáneo, el enunciador construye un testimonio, una voz que rechace el período neoliberal. En esta estrategia se utilizan los tiempos del discurso, es la realidad a la que se opuso el “modelo” de “profundización” y “transformación”. Veamos el siguiente fragmento: “Porque como bien decía Piedad, el neoliberalismo arrasó a la política y al sistema de partidos políticos.”
    Al relato del primer peronismo, de la incorporación de sectores sociales en la vida política del país, y al discurso sobre el neoliberalismo, se agrega la crisis vivida por la juventud peronista tras el retorno de Perón. En este punto, el enunciador construye un lugar de la verdad ajena a otras voces, allí utiliza la primera persona del singular para asumir un colectivo (“mi generación”, “muchos de nosotros”). Ese lugar es la “juventud” que se identificaba con el retorno de Perón pero tenía una mirada errónea sobre la democracia.


Años más tarde, tal vez no había tanta alegría porque había habido mucha tragedia en el medio, no causada por el peronismo, al contrario, y miles de jóvenes identificábamos el retorno de Perón a la patria como la lucha de los pueblos por su liberación, por la construcción de la dignidad nacional.
    Había en muchos de nosotros, en aquellos años difíciles del retorno de Perón a la patria, una suerte de mirada despectiva tal vez a las formas democráticas, los que son de mi generación lo deben recordar en nuestras luchas en la Universidad. Pero luego aprendimos con letras de sangre y fuego que la democracia no era un valor cualquiera, que la democracia, la posibilidad de expresarnos, de elegir, de que nadie sustituya la voluntad popular ni por la fuerza de las armas ni por la distorsión o la mediatización de los hechos, hemos aprendido, reitero, a comprender que la democracia es un instrumento esencial para poder brindar bienestar a nuestra sociedad.

    Es este el modo en que se construye una oposición entre el “nosotros exclusivo” (quiénes hemos aprendido), en oposición a quiénes persisten en ideas contrarias al valor de la democracia. El “aprendizaje” de lo democrático, del valor de la democracia. Los tiempos del relato le permiten en el primer fragmento “borrar” al responsable de “la tragedia”, en una aclaración de que no fue el “peronismo”. Asimismo, incorpora el aprendizaje también de que “nadie sustituya la voluntad popular ni por las armas ni por la distorsión o mediatización de los hechos”, en una crítica implícita al papel de los medios de comunicación en el país.
    Como decíamos, el enunciador se define como “parte de una generación”, que integra el relato del peronismo que venía presentando, pero que en una circunstancia específica, a través de la utilización del pretérito perfecto simple, se implica en el “aprendizaje” que hacíamos mención, lo asume también en el plano de la enunciación (“reitero”), dejando bien en claro que se ha “aprendido con letras de sangre y fuego” y “comprendido” sobre la democracia.
    A partir de este “aprendizaje”, el enunciador se construye en una posición didáctica sobre el peronismo, sobre el rol del peronismo en el futuro. Esta estrategia discursiva opera en la modalidad interrogativa y en la modalidad asertiva mediante verbos vinculados a la interrogación (“me pregunto”). Recupera los sentidos del primer peronismo y del peronismo de su juventud, para contrastarlos con “un mundo diferente”. Veamos los siguientes fragmentos:


Yo me pregunto todos los días: este siglo XXI, tan diferente a aquel '45 de la posguerra, donde nacimos como una tercera posición frente a un mundo que se había dividido, este mundo tan diferente también al de mi juventud en el que todavía subsistían esos mundos enfrentados, esa doctrina de la seguridad nacional que asoló la América latina con dictaduras terribles, con asesinatos como el de Eliécer Gaitán, que provocó luego el "Bogotazo" y que nos contaba Piedad, mi querida amiga Piedad.
    ¿Cuál es entonces el gran desafío que tenemos en este siglo XXI? Tenemos que lograr una reforma política donde los partidos se democraticen en serio, todos, y que sea la sociedad la que se comprometa con estas instituciones básicas de la democracia.

4. El sentimiento y el ideario “peronista” (2009)

La enunciación presidencial el 17 de octubre de 2009 desarrolla una asociación intrínseca entre el “ser nacional” y el “peronismo”. El peronismo como “sentimiento” y como “ideología” que debe ponerse en relación con una creciente “participación popular” en los partidos políticos y debe defender el carácter democrático. Veamos los siguientes fragmentos:


Porque el peronismo, y para rendir un homenaje a ese 17 de octubre, nació como sentimiento pero fue y es una de las ideas más potentes en cuanto a ideología -para que se horrorice algún intelectual- que hemos tenido en toda nuestra historia. (Como sentimiento y como ideología)
(...) esto es entender si la sociedad va a ser gobernada por las corporaciones o va a ser gobernada en democracia a través de los partidos políticos. Esto es clave y no es solamente para los peronistas, es para todos los que quieren vivir en democracia, para todos los argentinos.

    Siguiendo el segundo fragmento, el enunciador presenta argumentos que establecen una continuidad en la historia del país en la confrontación de dos sectores, representados por “dos modelos de país”. La relación de Yrigoyen con el peronismo bajo lo que se denomina “movimiento nacional” implica una diferencia con respecto al discurso de 2008.


El otro día cuando inauguraba la muestra de las fotos discutía con el Secretario General de la Presidencia en cuanto a que había comenzado con los hechos del derrocamiento de Yrigoyen como que fueron el antecedente del 17 de octubre y yo le dije que no, que en realidad eso no era así, sino que el derrocamiento de Hipólito Yrigoyen había sido también la derrota del movimiento nacional que en ese momento encarnaba el caudillo radical.
    Porque esta discusión, compañeros y compañeras, no es de ahora, viene desde el fondo de la historia, viene desde el 25 de mayo, se debate entre dos modelos de país: los que miran para fuera esperando que les digan lo que tienen que hacer y los que creemos que tenemos que construir un modelo nacional, nuestro, popular y democrático.

    Ahora bien, hasta aquí hemos visto la construcción de un relato de acontecimientos, hitos históricos sobre los cuales puede identificarse un “movimiento nacional”. Las referencias al 25 de mayo coinciden con la conmemoración del 17 de Octubre. Con respecto a los orígenes de esta asociación, Sigal sostiene que


    el 17 de Octubre fue previsiblemente convertido en una analogía del 25 de Mayo, y aquí podría hablarse, si fuera útil, de invención de una tradición. En realidad Perón había reservado para sí en diciembre de 1944; de manera curiosamente premonitoria, el entonces coronel Juan Perón titula El pueblo quiere saber de qué se trata la recopilación de sus discursos y la presentación de la Secretaría de Trabajo y Previsión. (Sigal, 2006: 296)

    Esta asociación del 17 de Octubre con el 25 de Mayo, conlleva una legitimación del enunciador en tanto lo realiza “en nombre de”, en otras palabras, es la misma historia nacional la que autoriza al enunciador a proponer en el componente programático una reforma política u otra medida de gobierno. Desde el componente prescriptivo del discurso, el “deber” de construir una sociedad democrática proviene de una historia de “luchas”. Veamos los siguientes fragmentos:


Tenemos obligación de hacer estas cosas en nombre de aquellos que hicieron el 17 de octubre, de los que antes libraron la lucha para conseguir el sufragio universal, secreto y obligatorio que rompiera el fraude, lo tenemos que hacer en nombre de los cientos de miles de criollos, de las luchas federales y también de los primeros patriotas, de los que lucharon por lograr la liberación e independencia del yugo colonial.
    En nombre de todos ellos que han construido la historia y de la que este 17 de octubre ya no forma parte de nuestra historia partidaria, sino de esa historia argentina, es que debemos contribuir a construir una sociedad más democrática y a construir desde la política el debate en serio de las ideas.

    En este punto, se puede observar la construcción de una escenografía del “cambio”, entendiendo la escenografía como “la escena del habla que el discurso presupone para ser enunciado y que en reciprocidad debe validar a través de la enunciación misma”. En la escenografía, el enunciador “se asocia al garante, que es una figura extradiscursiva, en una cronografía (un momento) y una topografía (un lugar) de donde pretende surgir el discurso” (Maingueneau, 1995: 83). La escenografía del “cambio” se vincula a fechas emblemáticas y acontecimientos de la historia asociadas al proceso de independencia nacional.
    “En nombre de” es la fuente de legitimación, la “fuerza de verdad” del discurso presidencial. El enunciador separa el 17 de Octubre de una interpretación “partidaria” para generar una analogía con otros momentos de la historia, y desde allí, autorizar al enunciador a hablar “en nombre de”. [4]
    Al respecto, Marcela Gené sostiene que “inventar” una tradición de representación para la fecha que se pretendía investir con rasgos de patriotismo asociada con la Revolución de Mayo, implicaba una operación selectiva sobre modelos que exaltaran el fervor nacionalista y el carácter triunfal (Gené, 2005: 66-67).
    La “lealtad” que solicita Cristina Fernández de Kirchner no es con ella, sino “con las ideas y con la historia que representa.” Veamos el siguiente fragmento:


Así que, quiero agradecerles a todos y a todas por su apoyo, por su aliento, por su esfuerzo militante, por su convicción y por su compromiso, que no es con esta mujer, es, en todo caso, con la ideas y con la historia que esta mujer representa en nombre de miles y miles y de millones y de millones que creen que es posible transformar la realidad desde la política y aún luchando contra los grandes intereses, porque así hemos nacido, luchando contra los grandes intereses que no querían una patria donde los trabajadores tuvieran derechos, donde las mujeres pudiéramos votar, donde fuéramos libres y que, además, es lo único que importa.
    Y, claro, los cambios siempre cuestan, pero dicen que lo que cuesta vale y vale la pena, en serio, comprometerse con el cambio de la historia por las viejas luchas, por las que vendrán, en honor a todos esos hombres y mujeres que aquel 17 de octubre empezaron a construir una historia diferente, a todos los saludo y les agradezco muy fuerte desde mi corazón este hermoso día.

    La representación de las ideas y de la historia que dispone “esta mujer”, no es otra cosa que la fuente de legitimación histórica del enunciador. La escenografía del “cambio” está referenciada en hitos históricos, en escenas de transformación política, social y cultural del país. En el siguiente fragmento el enunciador define que se compromete con “el cambio de la historia por las viejas luchas y por las que vendrán”.


5. El escenario sindical (2010)

    Por primera vez, luego de siete años de gobierno kirchnerista, en 2010 la conmemoración del 17 de Octubre se realizó en el Estadio de River Plate y estuvo organizado por la Confederación General del Trabajo, encabezada por su líder sindical Hugo Moyano. El Gobierno Nacional, a diferencia de otros años, no realizó actos políticos en paralelo. Esta diferencia en la escena de enunciación es recuperada en el discurso presidencial, que desde el comienzo pretende generar una apropiación de la situación en el propio discurso. Veamos los siguientes fragmentos:


Compañero Secretario General de la CGT; compañeros de la Comisión Directiva; compañeros y compañeras trabajadoras de la República Argentina: siento que este acto maravilloso y multitudinario refleja como pocas cosas la profunda transformación política, social y económica que ha tenido la patria en estos años.
    Por un instante no más, por un segundo, piensen si hace 10 años podríamos haber reunido a esta cantidad de trabajadores y sus organizaciones sindicales. No se podía porque había un país sin trabajo, un país sin producción, un país donde habíamos perdido la esperanza y la ilusión que alguna vez anidaron en millones de argentinos cuando Perón y Eva Perón construyeron el movimiento político y social más importante de Latinoamérica.

    Como se puede observar en los fragmentos anteriores, si invertimos el primer enunciado, el razonamiento lógico es el siguiente: es en tanto porque “la patria” ha tenido una “profunda transformación” que puede explicarse “este acto maravilloso y multitudinario”. La “transformación” sucede en haber logrado superar un estado anterior negativo, “donde habíamos perdido la esperanza y la ilusión que alguna vez anidaron en millones de argentinos cuando Perón y Eva Perón construyeron el movimiento (…)”. Esta “esperanza” que se había perdido es recuperada con el accionar del gobierno. Veamos el siguiente fragmento:


Por eso hoy es un día muy feliz, hoy es un día de conmemoración, de festejo y de agradecimiento. Quiero, compañero secretario general de la CGT agradecer en su persona a todos los dirigentes sindicales y a todos los trabajadores por la responsabilidad y el patriotismo que han demostrado en estos años, acompañando con mucha responsabilidad, con mucha seriedad, pero siempre defendiendo los intereses de sus representados, a este gobierno, que no es ya el gobierno de un partido ni de un sector sino que es un proyecto de país y de nación, el que hace décadas atrás seguramente millones de argentinos que cruzaban los puentes para liberar al general Perón imaginaban.

    Lo que por primera vez se construye en el discurso presidencial es una definición del Gobierno Nacional como un “proyecto de país y de nación” y como la fiel interpretación del sueño de quienes se movilizaron alguna vez para liberar a Perón, fiel intérprete de lo que ellos imaginaban. Esto es un aspecto clave dado que reconstruye una historicidad actualizada capaz de interpelar a un sujeto político correspondiente al “peronismo”.


Yo hoy no vengo aquí como Presidenta de los argentinos, como cuando hablé frente a los jóvenes, hoy frente a los trabajadores vengo a hablar como una compañera más. Una compañera que tal vez tiene más responsabilidades que otros, pero que sabe que es necesario convocar a todo el país para seguir profundizando la transformación.

    Además de autodenominarse “compañera” desde el inicio y localizar el destinatario (“frente a los trabajadores”), el enunciador se referirá en un segundo momento a su propia historia personal para demostrar que es una “trabajadora” desde los 18 años y refutar así las declaraciones de Hugo Moyano que había sostenido que le gustaría tener un trabajador en la Casa Rosada. También realiza una alusión a Cobos, nuevamente en relación a la traición:


Por eso todos los argentinos tienen que saber que aquí, en esta tarde donde nos hemos reunido miles de trabajadores, porque, compañero Moyano, usted que anda pidiendo un trabajador como presidente de la República, yo quiero decirle que trabajo desde los 18 años, desde los 18 años trabaja esta mujer. Estudié en la Universidad Nacional de La Plata y era empleada pública, último orejón del tarro en el Ministerio de Economía de La Plata, desde los 18 años, toda mi carrera de abogada laburando y después me tocó laburar de profesional. Por eso digo que debemos tener todos, y cuando hablo de todos hablo de los argentinos, la visión y la comprensión, la inteligencia de que en esta empresa los trabajadores y sus organizaciones sindicales son aliados estratégicos también de las empresas para poder seguir creciendo, para poder seguir generando valor y para seguir generando riqueza, y nosotros desde el Estado garantizar esa redistribución del ingreso.
    En este día también quiero agradecerles a ustedes la lealtad y créanme que cuando les hablo de lealtad sé de lo que se trata porque también he conocido traiciones de las más profundas que se puedan conocer en el ejercicio de la Primera Magistratura. Por eso a ustedes mi agradecimiento por la lealtad y también por la inmensa responsabilidad que ustedes y sus dirigentes han evidenciado en estos años.

    Ahora bien, como decíamos antes, el enunciador debe brindar precisiones sobre el lugar del sindicalismo en su relación con el Gobierno. Ante la multitud convocada en el acto en River Plate, en el discurso se buscarán atenuar disidencias y críticas de los empresarios principalmente, que podrían alertarse con respecto de la cercanía de la Presidente con sectores sindicales.


Les pido además a los que hoy no están aquí que no tengan miedo, que el hecho de que miles y miles de trabajadores puedan reunirse de esta manera a festejar y conmemorar es porque tenemos un país en crecimiento que progresa, que va para adelante y que puede ser disfrutado no solamente por los trabajadores sino por los empresarios, por los comerciantes, por los estudiantes, por los docentes, por las amas de casa, por los jubilados.
    Cuando los trabajadores no están, cuando las organizaciones sindicales desaparecen, es porque ha caído la actividad económica de un país, y cuando esto sucede, más tarde o más temprano la malaria les llega a todos. Esto también lo conocimos durante los años ´90 cuando algunos pensaban que podían salvarse mientras el resto del país se hundía.
    Por eso yo quiero agregar en este día maravilloso que a la lealtad tenemos que agregarle la solidaridad de los trabajadores con todos aquellos que todavía no han podido conseguir un trabajo en nuestro país y entonces tenemos que seguir redoblando el esfuerzo gobierno, sindicatos y empresarios.

    En los últimos dos fragmentos se construye una estrategia discursiva que le permite al enunciador, desde el componente didáctico y un nosotros exclusivo (“el gobierno”), convocar a los trabajadores a tener la “solidaridad” y la “lealtad”. En el discurso, el gobierno aparece como “articulador” en la clásica tríada peronista: gobierno, sindicatos y empresarios. El enunciador en primera persona se asocia a un “compromiso inquebrantable”, se construye un ethos mostrado de la “mujer de convicciones” que sigue “trabajando y luchando por una patria más justa”.


Quisiera también en este Día de la Lealtad, porque la lealtad siempre es a dos puntas, traerles mi compromiso inquebrantable frente a ustedes de seguir trabajando y luchando también por una patria más justa, por un país más equitativo, aunque esto me cueste muchas veces enfrentarme a intereses muy poderosos.

    Recapitulando, el escenario multitudinario del estadio de River Plate en una convocatoria de la CGT, implicó nuevas estrategias discursivas en la enunciación presidencial. En este sentido, además de llamarse “compañera”, el enunciador polemiza con Hugo Moyano para construir un ethos dicho en carácter de “trabajadora” al describir su trayectoria laboral; al mismo tiempo que articula una presentación en un ethos mostrado en carácter “mujer de convicciones”, de “luchadora”, asociado a su participación en un gobierno que recupera “esperanzas” e imaginarios del primer peronismo. Las referencias al 17 de Octubre le permiten al enunciador presidencial legitimar la correspondencia de las acciones del “modelo”, de “profundización” y de “transformación” con un imaginario peronista, con el deseo y las esperanzas que el neoliberalismo había destruido.


6. La lealtad a la argentina (2011)

    El discurso pronunciado el 17 de octubre de 2011 fue el único del corpus en análisis que antecedió un proceso electoral. La convocatoria a elecciones presidenciales fijadas para el 23 de octubre de 2011 implicaba que el gobierno nacional debía administrar determinadas estrategias electorales de posicionamiento en relación a los electorados; sin dejar de observar las efemérides políticas tradicionales. Además, el 27 de octubre de 2010 había acontecido el fallecimiento del ex presidente Néstor Kirchner, hecho que había modificado el escenario político y electoral del oficialismo. La desaparición física de Kirchner conllevó un desafío adicional para la Presidente dado que debía acentuar su capacidad de mando hacia el interior del Partido Justicialista. Sin embargo, la ingeniería electoral del Frente para la Victoria en alianzas con gobernadores e intendentes, y el ascenso en las encuestas de opinión pública de la reelección de Cristina Fernández de Kirchner, anticipaban un amplio triunfo de la primera mandataria en primera vuelta.
    En este contexto, las representaciones de la figura de Néstor Kirchner, tras su fallecimiento, habían cobrado una centralidad en distintos soportes que ofrecía el gobierno nacional. En el plano de la enunciación, la repetición de enunciados dirigidos a fortalecer la creencia sobre lo dicho (“la verdad que creo” / “la verdad que escuchar” / “Pero la verdad que me acordé” / “Y la verdad que me dio la memoria”). En el plano del enunciado, el enunciador construye tres referencias: la primera de ellas corresponde a “ese memorable discurso de Eva, hace exactamente 60 años, el 17 de octubre de 1951” sobre el cual establece un enunciado de validez “yo digo que cada persona es hija de su tiempo y de su historia y de cómo se para en ese lugar de la historia y qué decide representar y qué decide hacer”; en segundo lugar recuerda el 24 de marzo del 2004, “cuando este lugar solamente era lo que había sido y me acordé del discurso de él, ese día, y de todo lo que sentíamos, cómo nos sentíamos conmovidos frente a todo esto donde solamente podíamos tener recuerdos que no queríamos tener y hoy haber podido transformar ese lugar en esto que hoy estamos viendo, en un lugar para las Madres, en un lugar de la memoria, en el lugar de encuentro y “Museo Haroldo Conti”, y en tercer lugar una referencia al 17 de Octubre, lo que aquí nos interesa, incorporándolo a la “historia de todos los argentinos”.


Y también me quiero acordar del 17 de octubre, por supuesto, no podía no acordarme de esa fecha, pero no quería hacerlo desde la pertenencia a un sector político partidario. El 17 de octubre está definitivamente incorporado a la historia de todos los argentinos, es el ingreso, es la irrupción de los trabajadores y de la mujer a la política argentina y es un día a partir del cual se pudo construir el movimiento obrero más importante de Latinoamérica y también se pudo lograr la construcción de un proyecto político que hoy excede –sinceramente lo siento– al nuestro y quiere involucrar al conjunto de la sociedad.
    Porque siempre lo digo y la historia lo demuestra: Evita invocaba, ahí en el 51, y les pedía lealtad a Perón; yo solamente les pido lealtad a la Argentina y a los intereses de todos los argentinos para que no pase lo que luego pasó.

    En el segundo fragmento se puede observar que se construye un significado de lealtad similar al de años anteriores, en referencia a mantener una “lealtad a la Argentina” y apelando a una ciudadanía, poniendo esta construcción en oposición a la versión tradicional del peronismo, básicamente apelando a los colectivos como ya ha sido analizado en numerosos trabajos de investigación.
    En este punto, el enunciador se incorpora a un colectivo de identificación amplio, “la generación del Bicentenario”, desde el cual puede interpelar a adherirse al proyecto de nación que propone el gobierno.


La responsabilidad que tiene nuestra generación, la responsabilidad que siento sobre mis espaldas y sobre la de todos los hombres y mujeres en los distintos estamentos económicos, culturales, sociales, políticos, son de nuestra misma generación, la generación del Bicentenario y que tienen responsabilidades institucionales, sectoriales de generar un proyecto que contenga a los 40 millones de argentinos, sin necesidad de suprimir el conflicto social, ni negar las diferencias, sino simplemente entender que tenemos que construir bajo el lema de Patria, Libertad e Igualdad una Argentina mejor de la que tuvimos los últimos 200 años.

    La concepción que articula el enunciador del peronismo mantiene distancias con otros años. En esta ocasión se define al peronismo como aquel que posibilitó que “los argentinos aprendieran a tener derechos”. Se recupera una visión “histórica” del peronista, como parte de la historia de conflictos, “persiste porque el conflicto sigue persistiendo”.


Porque hay una cosa que sí se la debemos al peronismo en la Argentina y me disculpan, pero en este 17 de octubre lo tengo que decir porque sería muy falsa si no lo dijera: gracias al peronismo, los argentinos aprendieron a tener derechos, aprendieron que tenían derecho a comer, a tener educación, a tener salud, a tener vacaciones, a tener trabajo. Y muchas veces, los politólogos –hoy le toca a Juan Manuel–, los analistas, se preguntan acerca de la permanencia de este fenómeno del peronismo, que persiste cuando parecía que todo cambiaba y decaía y desaparecía como si volviera…
    ¿Saben por qué persiste? Porque pivotea sobre lo que viene desde el fondo de la historia: la lucha por la igualdad, que es una lucha social que tiene que mover a las fuerzas sociales, económicas y políticas; persiste porque el conflicto sigue persistiendo. Y esto va originando distintos movimientos políticos como fueron los movimientos de los federales hasta que el país pudo integrarse finalmente, como fue el derecho a votar libremente y que no te tomen la libreta y vayan a votar por vos, que fue la gran lucha cívica del yrigoyenismo y del radicalismo y todavía sigue pendiente la lucha por la igualdad que cada vez estamos lográndola más y tenemos que seguir trabajando para lograr esa igualdad.

    Finalmente el enunciador adopta una posición didáctica y enseña lo ocurrido en “apenas 200 años de historia”. Veamos los siguientes fragmentos:


Y miren que en un ratito les hablé apenas de 200 años de historia. Parece una oración pero son 200 años de historia.
    Por eso decía hoy por la mañana que para aprender, ya que estamos con canales educativos y en educación, primero, hay que entender y comprender y yo creo que nosotros hemos aprendido de nuestros errores y hemos comprendido que no somos el todo, que somos una parte y que por eso convocamos a todos los argentinos a formar parte de sí, de lo que es único, irrepetible y que es una sola: nuestro país, Argentina.

    Recapitulando, el gobierno nacional no dispuso ni organizó ningún evento especial para la conmemoración del 17 de Octubre. Este acontecimiento pudo estar vinculado al posicionamiento de Cristina Fernández de Kirchner con respecto a las elecciones generales y a la preservación de su imagen luego del fallecimiento del ex presidente. En la voz de un enunciador que se muestra auténtico (“sinceramente”), se enmarca el 17 de Octubre en otras conmemoraciones que “recuerda” el enunciador, principalmente con respecto a los 60° Aniversario de la primera emisión de la Televisión Argentina (evento por el cual es convocada), el primer discurso de Eva Perón, el recuerdo del 24 de marzo de 2004.


Conclusiones

    Analizar la construcción de las representaciones de las conmemoraciones del 17 de Octubre desde 1983 a la actualidad requeriría una investigación exhaustiva a través de un conjunto de soportes discursivos y una pregunta sobre lo decible en cada situación de discurso, tomar en su totalidad la producción social de sentido (Angenot, 1998), en otras palabras, abordar un análisis de la hegemonía entendida como un “conjunto complejo de reglas prescriptivas de diversificación de lo decible y de cohesión, de coalescencia, de integración.” (Angenot, 1998: 24).
    En el presente análisis hemos restringido el corpus discursivo únicamente a las enunciaciones presidenciales con motivo de la conmemoración, especialmente las que correspondieron al período 2008-2011.
    Ahora bien, esta restricción del campo discursivo implica que las conclusiones adopten un carácter exploratorio, dado que deben ser puestas en relación con otros discursos, otros posicionamientos discursivos, en un análisis contrastivo.
    A modo de conclusión del presente, podemos afirmar que la construcción de las representaciones al 17 de Octubre al interior del discurso presidencial le permitió al enunciador adoptar diversas estrategias discursivas de influencia y barrer con significaciones latentes. Cabe destacar que nunca existió una propuesta oficial de homogeneizar las conmemoraciones en el plano discursivo: mientras que en 2008 se tomaba distancia de “aquel 17 de Octubre” y se interpretaba la misión del “peronismo” desde un enunciador “parado en frente de la historia”; en 2009 el enunciador presidencial se reconoce como “la compañera de todos ustedes”, pretendiendo dirigirse al prodestinatario, ante el homenaje a Antonio Cafiero, pero con una actitud reflexiva, destacando los avances en materia de “aprendizajes”. Ahora bien, lo que difiere en 2010, es la aparición de una nueva escena de enunciación (Estadio de River Plate), la que ya no es controlada por el Gobierno Nacional quien organizaba con anterioridad el acto de gestión o acto político, sino más bien aquí responderá a la administración de los sindicatos.
    Al ser incorporado el 17 de Octubre a la historia nacional de acuerdo al discurso presidencial, integrando un camino de epopeyas trascendentales, se construye una analogía con distintas fechas emblemáticas. A partir de allí, no sólo se integra la fecha sino el peronismo en su conjunto, se propone a sí mismo un debate sobre la evolución de los procesos políticos. Estamos asistiendo entonces a la coincidencia entre una historia del peronismo y una historia de “lo nacional”. Finalmente, en el discurso de 2011 se diferencia de la tradición peronista dado que ella pide “lealtad por Argentina” y no “para seguirla a ella”.
    Las referencias al 17 de Octubre durante el período analizado se construyeron como “escenas validadas”, “la escena validada es a la vez exterior e interior al discurso que la invoca. Es exterior en el sentido de que la preexiste, de que lo sobrepasa, pero es igualmente interior en la medida que ésta es también un producto del discurso” (Maingueneau, 1995: 85).
    Ahora bien, en articulación a esta escena convalidada, la escenografía del “cambio” permite una asunción del enunciador en función de la escena del habla que el discurso presupone para ser enunciado; es el “cambio” de la historia de luchas. La autoridad del enunciador se construye a partir de las siguientes representaciones: la “mujer” reflexiva, que aprende de sus errores, y luego enseña; la “mujer de convicciones” que da cuenta de sus experiencias personales y de haber sido “siempre” leal a principios y conductas políticas, y “la mujer con responsabilidades”, la cual se refiere a la actividad que desempeña, y aparece vinculado en todos los discursos del período una alusión a los festejos por el Día de la Madre.
    Cristina Fernández de Kirchner, en todo su primer mandato, no logró disponer de un acto unificado de conmemoración del 17 de Octubre. Sin embargo, como hemos visto, en el plano del enunciado y de la enunciación se establecieron regularidades discursivas que construyeron un uso estratégico de una fecha fundacional para la secuencia histórica que busca defender.
    Será fruto de futuras investigaciones las interacciones discursivas y la pertenencia a formaciones ideológicas de las referencias y construcciones simbólicas que aluden a Perón en movimientos sociales del propio gobierno.


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WEINRICH, Harald (1986); “Mundo comentado / mundo narrado”, en: Arnoux et al, Buenos Aires. Cuaderno de lecturas, Cátedra de Semiología, CBC, Ediciones Cursos Universitarios.

ZECHETTTO, Victorino, coord. (2005); Seis semiólogos en busca del lector. Saussure / Pierce / Barthes / Greimas / Eco / Verón. Buenos Aires: La Crujía.

 

 

RECIBIDO: 09/07/2014 | ACEPTADO: 06/04/2015


 


[1] Del acto oficial participaron el ex presidente y titular del PJ, Néstor Kirchner, el ministro del Interior, Florencio Randazzo, los gobernadores de Buenos Aires, Daniel Scioli y de Entre Ríos, Sergio Urribarri, el vicegobernador bonaerense, Alberto Balestrini y el intendente de La Matanza, Fernando Espinoza. La presencia del ex presidente en actos oficiales se mantuvo constante hasta su fallecimiento el 27 de octubre de 2010.

[2] “Análisis: Kirchner vuelve a la tribuna como líder del PJ”. Publicado en Clarín Digital. 17/10/2008.

[3] En este punto, podemos establecer una similitud de esta concepción con el planteo de Daniel James (1988), que en las conclusiones sostiene que “había en juego un proceso de interacción en dos direcciones, y si bien la clase trabajadora fue constituida en parte por el peronismo, éste fue a su vez parte creación de la clase trabajadora.” (James, 1988: 56).

[4] Danilo Martucelli y Maristella Svampa han caracterizado un tipo de militancia peronista que establece una relación entre el “peronismo y el “ser nacional”. La vivencia subjetiva del peronismo toma la forma de una entelequia, al transformarse en una realidad nacional, sustancial y eterna. Para los militantes peronistas, y ello más allá de sus trayectorias personales y de orientaciones políticas, toda la historia argentina nutre al peronismo: “El peronismo puede reconocer antecedentes históricos y algunos lo ponen con Rosas y la Confederación, algunos le meten Roca, otros prefieren antecedentes en FORJA, o el radicalismo yrigoyenista, otros lo ponen al Partido Laborista y sectores del socialismo”; “el peronismo es una corriente histórica que existe desde que existe el país. No tiene que ver con Perón. Es una corriente que viene de las montoneras criollas, de la resistencia a los ingleses.” El revisionismo, el “sentido histórico común de los argentinos”, facilita este tránsito inmediato entre estos niveles distintos de realidad, y hace que la política argentina sea permanentemente recorrida por suplementos simbólicos de significación. (Martucelli y Svampa, 1997:180).