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Ramírez Vidal, Gerardo (2013); La palabra y el puño. Perfiles de la retórica nazista en el Mein Kampf de Adolfo Hitler. México D.F.: Instituto de Investigaciones Filológicas, Universidad Nacional Autónoma de México. Colección de Bolsillo 40, 152 p.

Maria Helena Cruz Pistori

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Recientemente, al abordar el tema de los cincuenta años de la muerte del primer ministro del Reino Unido, Winston Churchill, el periódico Folha de S. Paulo publicó un artículo que retoma biográfica y bibliográficamente detalles del líder inglés durante el mismo período de la II Guerra en la que se destacó la entusiasta retórica nazista. La oratoria de Churchill –el “guerrero de las palabras”, según el periodista João Pereira Coutinho (2015)– fue fundamental para el éxito británico contra Hitler. En otras palabras, a lo largo del siglo XX, a pesar de haber vivido dos guerras mundiales, la Guerra Fría e innúmeras guerras menores, la palabra ejerció un papel destacado.
    ¿Cuál es el poder de la palabra? Cuestión siempre actual, frecuentemente ese mismo poder es confrontado con el poder de la fuerza. Aristóteles, en su Arte retórica, enseñaba que la palabra es más propia al hombre que su cuerpo, motivo por el que sería vergonzoso que el hombre sepa defenderse sólo por la fuerza física, y no lo sepa hacer por medio de sus posibilidades oratorias. De suma importancia en la Antigua Grecia, el uso de la palabra era enseñado en las clases de Retórica, con miras a la preparación del ciudadano para la participación política democrática. En Atenas, en los siglos V y IV a.C, grandes políticos eran denominados rétores, como nos enseña Ramírez Vidal (2011).
    Sin duda, la profunda formación clasicista destaca y valora los textos de Gerardo Ramírez Vidal, actualmente investigador del Centro de Estudios Clásicos del Instituto de Investigaciones Filológicas, en la Universidad Nacional Autónoma de México, y autor de La palabra y el puño. Perfiles de la retórica nazista en el Mein Kampf de Adolfo Hitler. El estudio de esa íntima conexión entre retórica y política también es el tema privilegiado por él en sus diversas obras (2000, 2005a, 2005b). De esa manera, no es una novedad su interés por la retórica nazista, especialmente la del Füher, expresada en Mein Kampf: si la retórica es el arte de la controversia, ¿qué controversia podría haber en un régimen violentamente autoritario?
    En esta obra de Ramírez Vidal la portada del pequeño libro (de bolsillo), con los colores de la bandera alemana, es lo que primero nos llama la atención; y no sólo por el título –La palabra y el puño. Perfiles de la retórica nazista en el Mein Kampf de Adolfo Hitler–, escrito en letras blancas sobre el fondo rojo, sino por el detalle griego colocado abajo del nombre del autor. Sobre un fondo beige casi crema, las letras griegas en negrita sobresalen: pero son griegas de un tipo especial, formadas por una fila unida de svásticas. Si por un lado siempre nos chocan, por otro, la frisa expresa visualmente con precisión el contenido del texto: la retórica griega será el fundamento teórico metodológico para el análisis de la retórica nazista. Y la convicción enfáticamente antiautoritaria y democrática del autor sobresale en la dedicatoria de la obra “a quienes con valentía y perseverancia han luchado en contra de la dictadura priísta”.
    Con una sólida bibliografía, que sustenta las ediciones, reseñas y comentarios de Mein Kampf, como de los tratados y estudios realizados sobre el texto hitleriano, el período histórico, el personaje y la propia retórica, Ramírez Vidal introduce la obra retomando motivos ya contemplados para explicar cómo un “don nadie” logró ejercer tanta influencia sobre las masas. Reconociendo que son múltiples las causas que se conjugan en aquel momento/espacio histórico, se detiene, de esa manera, en una de ellas: la reconocida e “impresionante elocuencia” del dictador nazista, un “comunicador de masas por excelencia”. E introduce la tesis que va a defender: Mein Kampf puede ser vista como un manual práctico de retórica, que expresa los principios y contenidos de esta “técnica discursiva caracterizada por mezclar la palabra y la acción violenta para alcanzar los objetivos” (p. 14); como una ars rhetorica sui generis, sobre la óptica de la retórica tradicional, que pretendía enseñar a los dirigentes del partido nacional-socialista cómo propagar, de manera eficaz, la ideología de Hitler.
    Al buscar la comprensión de la retórica nazista, el autor mexicano inicia su libro con una retrospectiva de la formación del Führer (en el ejército, realizó un breve curso de oratoria), y afirma que no fue un gran conocedor de la teoría retórica. Y eso nos remite otra vez a Aristóteles, cuando afirma que todos los hombres usan la palabra más o menos por acaso, por hábito o espontáneamente; y es justamente eso lo que llevó al filósofo griego a investigar teóricamente la causa del éxito y el fracaso de los oradores, objetivo de su arte retórica. Por otra parte, esa es una de las cuestiones básicas a las que siempre regresaron los antiguos: ¿el gran orador lo es por naturaleza, por don y talento, o por conocimiento de la teoría?
    Después de la Introducción, el capítulo inicial del libro le ofrece al lector aclaraciones sobre Mein Kampf, comenzando, en la primera parte, con informaciones respecto de la circunstancia sociopolítica en la que surge. Entonces, se puede comprender cómo, después de la derrota económica de Alemania que siguió a la primera gran guerra, la obra se constituyó en un instrumento de enorme importancia en la ascensión y consolidación en el poder del Führer (se destaca el creciente éxito editorial del libro: ¡de 23 mil ejemplares entre 1925 a 1929 a cerca 10 millones en 1943!). Ramírez Vidal observa que, cuando escribe, Hitler estaba atento a las condiciones externas –la atmosfera política, social y económica–, buscando adecuarse a ellas y a alcanzar el destinatario, con la finalidad de provocar los efectos pragmáticos pretendidos. Según el autor, eso significa conocimiento (aunque intuitivo) de los recursos macro retóricos (p. 35): presenta a Hitler como un orador que se introduce en la situación, destaca de ella los elementos que sirven a su proyecto, mientras refuta, reduce o anula a aquellas que le son incompatibles.
    En la segunda parte de este primer capítulo, Un “manual” de retórica, el autor se detiene en la cuestión de la finalidad con la que el texto nazista fue escrito: “ofrecer a los seguidores una serie de principios fundamentales, de doctrinas que debían utilizar en su trabajo propagandístico” (p. 38). Sería, entonces, una obra de consulta, convertida en un libro para las masas sólo a partir de la ascensión de Hitler. En relación al género, conforme ya mencionado, Ramírez Vidal lo considera un tratado de retórica, en la medida en que el autor expone de manera razonable, sistemática, completa y con fines didácticos una serie de enseñanzas acerca del modo como se debe construir un texto oral o escrito de naturaleza política para la propagación eficaz de la ideología nazista (p.43). El estudio de los procedimientos retóricos estratégicamente utilizados para alcanzar tal objetivo están expuestos en el capítulo siguiente (II), “Elementos de la retórica nazista”.
    El segundo capítulo se encuentra dividido en cuatro partes, todas destinadas a tratar sobre los elementos retórico-aristotélicos de la prueba, aquellos que van a llevar al auditorio a la persuasión: el ethos del orador y el pathos del auditorio, aliados en la busca de los argumentos –la inventio; la elocutio y la actio (Remírez Vidal no analiza la dispositio). Comenzando por el ethos del “óptimo orador”, Ramírez Vidal nos presenta tanto los trazos físicos como las deficiencias naturales del líder alemán –la voz, los gestos y la apariencia no explican su éxito como orador que inflama a las masas–; destaca, en cambio, que son el exhibirse como ejemplo y la narrativa de sus acciones los que construyen su imagen en el discurso. Así, en la primera parte de Mein Kampf, Hitler presenta sus pensamientos y acciones como paradigma a ser seguido, colocándose como el “orador racista por excelencia”; eso sirve argumentativamente como medio de persuasión. A partir de ese punto, discurre también el estímulo al “culto a la personalidad”. Así, aunque parezca un discurso epidíctico de alabanza (a sí mismo), el propósito del texto es primeramente político, para mostrar cómo se persuade acerca de lo que es útil o perjudicial para todos o para la mayoría: “Para Hitler la retórica es, específicamente, el arte de conducir a las masas, y en ello consiste el arte de gobernar” (p. 67). Esa conducción es “unidireccional, erística y perversa”, no admite réplica y presupone la destrucción del adversario. Como modelo extremo de discurso autoritario de organizaciones y partidos de derecha, los recursos retóricos de Mein Kampf sólo lograron éxito porque a ellos se les agregó la violencia física: “El poder se basa en una conjunción de la palabra y el puño” (p. 77).
    Al tratar de los lugares del discurso político en la obra nazista, Ramírez Vidal presenta los tópicos del nacional-socialismo enseñados y defendidos en la obra desde una perspectiva retórica. Observa que, en la retórica democrática, el orden de los argumentos es: lógicos-éticos-patéticos; pero, en la autoritaria, el orden es éticos-patéticos-lógicos. El autor destaca, entonces, la importancia que Hitler le da a la conquista del “corazón de las masas” al buscar lo emocional en la consecución de sus objetivos. Sólo para dar un ejemplo, dos de las premisas a partir de las cuales el líder nazista desarrolla entimemas: “la mayor sabiduría del mundo será siempre inútil si no tiene una fuerza que la proteja y defienda; (...) la diosa de la paz puede aparecer sólo al lado del dios de la guerra, para significar que la paz necesita de la protección de la guerra” (p. 85). Ramírez Vidal aborda la elocutio del discurso hitleriano a partir de la teoría de los tres estilos, demostrando cómo el dictador busca el estilo humilde para acercarse a las masas, enfatizando las virtudes de la adecuación y de la claridad; y también trata de las figuras más frecuentes de entre el amplio arsenal utilizado por el nazista. Para comprender mejor la retórica nazista, el último ítem de ese segundo capítulo se refiere a la actio. Aunque Mein Kampf sea un texto escrito, en él el líder nazista destaca claramente las distinciones entre la expresión oral y la escrita, enfatizando el papel de la oralidad altisonante en la producción de cambios significativos en el otro, conjugada con elementos paraverbales ostentosos que buscan impresionar a aliados y adversarios. Según Ramírez Vidal, para el orador nazista “la calma, la condescendencia, la explicación detenida son contraproducentes” (p.137).
    En la conclusión, el autor resume y retoma los datos presentados, ahora con ponderaciones más amplias, destacando las contribuciones de su análisis. Recuerda la importancia ejercida por el discurso, independientemente de la situación, es decir, aun ante la fuerza y la violencia que prevalecieron durante el período nazista alemán; no se le olvida, además, su relación con las condiciones del contexto en que se inserta. Y, en ese sentido, alerta sobre la necesidad del reconocimiento de las características de los discursos de regímenes totalitarios e intolerantes –aliada a las acciones efectivas de participación ciudadana para solucionar problemas provocados por la situación socio-política y económica–, para que sea posible oponerse a esas características con una retórica democrática, del diálogo, tolerancia y respeto, a fin de que siempre sea fortalecido el debate abierto. Vincula esa necesidad con el contexto actual de la sociedad mexicana, en el que la desconfianza es grande en relación a los políticos y a la política, situación que también se enfrenta en Brasil.
    En realidad, esa reflexión final recupera plenamente la importancia que la disciplina griega ejerció desde sus inicios: la preparación del hombre para el ejercicio de la ciudadanía. Y eso se logra tanto por la producción del discurso, que era el primer objetivo en la Antigüedad, como también por la enseñanza de la retórica para la comprensión de esos mismos discursos, pues es a partir de ellos que las ideas circulan. Y es exactamente con esa preocupación que Ramírez Vidal concluye su obra:


    La formación retórica del ciudadano es esencial para una vida democrática y crítica plena. (…) Sólo la educación cívica y el respeto a las leyes pueden evitar que el discurso totalitario se apodere del ciudadano y lo lleve a participar en acciones que violenten la civilidad de nuestros pueblos. (p.144)

    Finalmente, a todos los que se interesen por la retórica, por la argumentación, por los estudios discursivos y, aún, por la educación y la democracia, buscando comprender cada una de ellas más profundamente en el amplio contexto político y social en el que vivimos, vale la pena la lectura de la obra de Gerardo Ramírez Vidal. Ella permite el acceso a y la reflexión sobre las ideas fundamentales del discurso nazista, visto desde la óptica de una teoría retórica que lo contradice claramente en sus principios: el principio de la controversia, responsable de la convivencia democrática y civilizada entre los diferentes grupos e individuos de la sociedad. Además, la actualidad del tema se torna más relevante cuando nos acordamos de que, el 27 de enero de 2015, fueron conmemorados los 70 años de la liberación de Auschwitz, el campo de concentración nazista donde se estima que cerca de un millón de judíos murieron.


Bibliografía

PEREIRA COUTINHO, João (2015); “Churchill, o ator que liderou o Reino Unido”, en Folha de Sao Paolo, 25-01-2015. Disponible en: Visitada por última vez 04/02/2015.

RAMÍREZ VIDAL, Gerardo (2000); El debate sobre el parlamentarismo en México. México: Cámara de Diputados, LVII Legislatura.

RAMÍREZ VIDAL, Gerardo (2005a); La palabra y la flecha. Análisis retórico de textos literarios de la Grecia antigua. México: UNAM.

RAMÍREZ VIDAL, Gerardo (2005b); Jenofonte. La constitución de los atenienses. México: UNAM.

RAMÍREZ VIDAL, Gerardo (2011); “La dimensión política de la retórica griega”, en Rétor, vol. 1, núm. 1, pp. 85-104. Disponible en: http://www.revistaretor.org/pdf/Revista-R%C3%A9tor-%20Ram%C3%ADrez-Vidal.pdf

 

 

Traducción del portugués al español de Gabriel Jiménez Aguilar


Maria Helena Cruz Pistori

  Pontifícia Universidade de São Paulo

(Brasil)